martes, 23 de octubre de 2012

El futuro 
del Infonavit

En los últimos 12 años, el Infonavit ha sabido honrar el mandato que su Ley le confiere. No sólo ha mantenido un ritmo creciente de otorgamiento de crédito, con una cifra acumulada de 5 millones de préstamos al cierre del presente año, sino que ha retribuido al ahorro que los trabajadores tienen acumulado en la subcuenta de vivienda.

En un plazo de cinco años, el instituto habrá abatido por completo el déficit asociado a su derechohabiencia, por lo que se reduciría sustancialmente su operación respecto de los niveles actuales. La paradoja es que mientras que el Infonavit reduce su marcha y acumula excedentes de recursos, la necesidad de vivienda en el mercado de los trabajadores no afiliados se estima en 7.9 millones de hogares.

Infonavit representa para el país un activo real en términos financieros y operativos, que podría ser aprovechado para resolver necesidades de vivienda hasta ahora no atendidas. Valdría la pena analizar el rumbo que a mediano y largo plazo deberá tomar el Infonavit, considerando cuatro líneas estratégicas:

1.- Profundizar el mercado actual. La meta del Infonavit debería ser la de acompañar al trabajador durante toda su vida laboral. La posibilidad de acceder a un segundo crédito debería ser sólo un inicio; el Instituto debería ofrecer las opciones de financiamiento que fueran necesarias para que el trabajador resuelva las necesidades que se vayan presentando a lo largo de su vida (adquisición, mejora, autoconstrucción, compra de terreno, renta con opción de compra, hipoteca inversa, etc.).


2.- Ampliar su ámbito de acción a otros segmentos de la población. Se debe analizar la conveniencia de permitir la afiliación voluntaria y la continuidad de la afiliación. En la actualidad, existen más de 20 millones de cuentas de trabajadores que dejaron de cotizar al Infonavit y que por el momento no pueden disponer de sus recursos. Un primer paso, incluso natural, para ampliar el radio de acción del Instituto, sería permitir a esos trabajadores aprovechar ese ahorro para obtener financiamiento de una manera sencilla.

Asimismo, vale la pena crear mecanismos para atender a un mercado como el de los trabajadores no afiliados. En estos años, Infonavit ha creado a una plataforma de originación y cobranza que podría ponerse al servicio de fondos externos para atender a ese segmento de la población.


3.- Profundizar el enfoque hacia la calidad de vida. Es vital que el Infonavit fortalezca las estrategias para incrementar la calidad de vida de las familias.
Debemos ocuparnos en asegurar mejores ubicaciones, servicios y equipamiento de los conjuntos habitacionales, además de promover el empleo y el desarrollo de comunidades. De ahí la importancia de un mayor involucramiento del Instituto en planeación urbana y supervisión de la producción de vivienda.


4.- Continuar la modernización del Instituto. Además de seguir generando capacidades operativas que estén a disposición de la industria, es importante permitirle ser un activo participante en los mercados financieros, y de ese modo, atraer recursos para el financiamiento de vivienda en nuestro país.

Infonavit tiene una gran fortaleza en términos financieros, operativos, tecnológicos y humanos que puede poner al servicio del país para consolidar políticas sociales y de vivienda. Mantener su mandato actual significaría no aprovechar un gran potencial construido a lo largo de 40 años.

Fuente: El Financiero.

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